La ermita fue realizada en sillares rectangulares de piedra caliza. Fue un templo de nave única con cubierta de madera. La cabecera era semicircular con bóveda de horno, y tramo recto con bóveda de cañón a su vez dividido en dos partes. Tanto la estructura arquitectónica de la cabecera como los motivos decorativos que se aprecian en los dibujos de Van den Wyngaerde, Repullés y Francisco Aznar relacionan este edificio con San Vicente, San Pedro y San Andrés de Ávila, por lo que la fecha de construcción puede aproximarse a la de aquellos templos, a mediados del siglo XII.

En la única nave se abrían dos puertas, una al sur y otra a poniente (puerta de los pies); quedan los restos de una de las dos en los que se pueden apreciar las tres arquivoltas de medio punto que apoyan en los ábacos unidos a modo de imposta. Aunque casi no se nota, esta imposta está labrada con rosas de cuatro pétalos inscritas en círculos. Las mismas rosetas formaron la decoración labrada de las arquivoltas; todavía se puede adivinar su traza. Los capiteles tuvieron una decoración zoomorfa y vegetal. A pesar del deterioro todavía se pueden apreciar los de hojas de acanto.